PERFIL DE LA ARTISTA
FRIDA KAHLO
(Mexicana, 1907-1954)
"Después de su muerte a la edad de cuarenta y siete años en 1954, la pintora mexicana Frida Kahlo se convirtió en leyenda, después en mito y ahora en una figura casi religiosa." Así es como su biógrafo Hayden Herrera la describe en 1992. Aunque a veces es difícil separar la religiosidad alrededor de Kahlo de sus obras artísticas, se puede decir sin duda que ella es la artista autobiográfica más polémica del siglo veinte.
Hoy en día, muchos de los eventos de su vida son bien conocidos. Mestiza, de padres europeos. Mestiza, de padres europeo y mexicana, nació en 1907. Frida Kahlo tenía una figura impactante, con una larga cabellera oscura y espesas cejas arqueadas sobre magnéticos ojos negros. En el año 1925, a la edad de 18 años, sufrió un accidente y se lastimó seriamente la espina dorsal, el abdomen, la pelvis y el pie derecho, heridas que culminaron en largas estancias en el hospital, en muchas operaciones y finalmente, en su muerte. Durante la convalescencia es cuando Kahlo empezó a pintar. Con el tiempo, su talento artístico le ayudó a soportar el dolor físico y emocional por el que tendría que pasar.
La mayoría de los trabajos de Kahlo representa su historia personal: las incapacidades que sufrió a causa de su accidente; su matrimonio turbulento con el muralista mexicano Diego Rivera; su participación con el comunismo y la revolución mexicana y por último, su deseo incontrolable de crear. Como muchos otros artistas de la década después de la revolución mexicana de 1917, el arte de Frida Kahlo tiene influencias de la cumbre del nacionalismo conocido como mexicanidad. Evitando los modelos europeos, el carácter inocente y simple de sus imágenes, el tema a veces fantástico y los colores intensos de sus obras tiene influencias del arte folclórico mexicano.2 Ella misma usaba trajes tradicionales y el cabello trenzado, elaboradamente adornado con listones, moños, peinetas y flores frescas, para expresar su identificación con la cultura indígena de México.
Esto está intensamente ilustrado en el autorretrato dedicado a León Trotsky, "Entre dos cortinas", pintado para conmemorar el romance de Kahlo con el revolucionario ruso, retrato que se encuentra en el Museo Nacional de Mujeres en el Arte. En 1937, a Trotsky le concedieron el asilo político en México debido a los grandes esfuerzos de Diego Rivera, y Trotsky vivió los siguientes dos años en casa de Frida en Coyoacán. Ella le presentó el retrato a Trotsky el 7 de noviembre de 1937, el día de su cumpleaños y el aniversario de la revolución rusa.
En este retrato, Kahlo se enfrenta a su público como en un escenario en medio de dos cortinas, un motivo usado a menudo en el Retablo Mexicano, una forma teatral tradicional que representa los santos y los milagros. En su versión del retablo, Kahlo transforma el usual tema religioso en una descripción de una belleza exótica, de fuerza femenina y de identidad cultural mexicana. Curiosamente, como Herrera da a conocer, la artistase presenta a sí misma al líder de la revolución rusa como una "burguesa colonial o aristócrata , en lugar de Tehuana o activista política."3 Claramente esto era una ofrenda a su antiguo amante. En el retrato, ella sostiene un pequeño ramo de flores en una mano, y en la otra una carta con dedicatoria: "Para León Trotsky, con todo mi amor, yo te dedico esta pintura en este 7 de noviembre de 1937."
Traducido por Gamaliel Hernández, Cynthia Dueñas, Sergio Segura, Susan Garrett y Freddy Díaz.
Material original en inglés de:
http://www.nmwa.org/legacy/bios/bkahlo.htm